30.6.11

Del postre y la falta de salsa

9 de enero de 2011.
 
Análisis de los daños: no hubo salsa de elote.
Fuera de eso no puedo quejarme, hermanita. Sobreviví las fiestas decembrinas y este inicio de año sin asesinar a nadie. Tú lo viviste conmigo y recordarás que medio centenar de personas y personitas reunidas en casa de la abuela para la cena de Año Nuevo puede ser un atentado perfecto para mi precaria paciencia.
Pero a pesar de la presencia de la tía gandalla, el primo borracho y los niños malportados, debo admitir que me encanta mi familia, lo cual es muy positivo, lo sé, porque era de aclimatarse o aclifregarse y aunque los que estudian el alma digan lo contrario, yo sigo creyendo que no puedes elegir familia y, con todo, agradezco infinitamente a Dios que
me haya colocado entre los amorosos brazos de mis padres y bajo la tutela vigilante y complaciente del resto de los consanguíneos.  
El caso es que pude abrazar a todos sin rencores. A uno los abracé más fuerte que otros, claro, pero igual, no pasa nada. No entiendo porque insiste el mundo en que debemos ser todos hermanos y querernos unos a otros. Eso es francamente imposible, con respetarnos basta y sobra. Pero que el hombre deje de querer meterse en los asuntos del prójimo para imponerse es, tristemente,  una utopía.
En fin, aterrizando el resumen de las fiestas, ¿puedes creer que el responsable de hacer el postre se fue a visitar a su hijo pasaporteado y nos dejó sin deliciosa ensalada de manzana?
Afortunadamente nos dimos cuenta a tiempo y pudimos ir por cinco kilos de fruta, botes y botes de crema, piña y nuez para saciar nuestro antojo. Respecto a la salsa de elote nada pudimos hacer. Habrá mejores tiempos, lo sé.
Sabes que fuí a Misa el día último. Sé que me viste llorar como magdalena cuando el padre hablaba y hablaba de lo que perdimos. Yo no dejaba de pensar en tu madre, que te perdió
a ti. Sé que sabes, mujer, sé que sabes, todo lo que se te extraña. Y bueno, ya va más de una semana de este nuevo año. Ya voy vaciando algunas cajas. El mundo no se ha arreglado, pero estoy viendo la manera de aclimatarme, para no aclifregarme yo solita. Te quiero.

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