30.6.11

Carta primera

5 de diciembre de 2010.

Más te vale que me leas, ¿eh? Digo, después de todo, tienes tiempo, ¿no es así?. Bien, veamos. Es algo incómodo contarle cosas a los omnipresentes, así que más que una narración de lo que ya  viste, te fletarás mi versión de la cosas... aunque pensándolo bien, no es un asunto ajeno. ¿acaso los seres humanos no hacemos eso toda la  vida? Contar nuestras versiones. Por eso hay dos o tres o cuatro Méxicos, porque cada partido político cuenta su versión mientras los ciudadanos nos fletamos la realidad.
Pero bueno, me estoy desviando del tema. Antes que todo, debería reclamarte. Pero ya puedo imaginarte diciéndome que no estás lista para ello. Y bueno, lo comprendo. La verdad, yo no estoy lista para reclamarte tampoco. Todavía estoy estremecida. ¿Sabes que la última vez que tomé un avión te vi? Y bueno, esta última vez también me subí a un avión también para verte, a ti, a los tuyos. Para verme a mí diciéndote adiós. Y mira, mija, que no me gusta viajar en avión, uno llega demasiado rápido a su destino. Pero en fin, no voy a quejarmedel viaje. 
Eso sí, ¡qué detalle el tuyo ese de la luz, hermanita! ¡Más decimonónico no pudo haber sido! En la misa, en tu casa. Todos sentimos tu presencia, rodeada de copal, flores y rezos que parecían no terminar. Como quiera, así y todo, tu hermana y yo -imagino que tus papás, tíos, primos y demás concurrencia- esperábamos verte salir del cuarto. Pero sólo teníamos tu fotografía y tus recuerdos. Ay mija, qué querida eres. Sé que desde arriba lo ves y sonríes. Y te esfuerzas por enviar paz a los tuyos, de una u otra manera.
Los tamales que dieron estaban riquísimos, no puedes quejarte. Tu familia cumplió con todo el rito. Si hubiera tenido agallas, te hubiera cantado La Sandunga, mana, pero la verdad, no me atreví. No sé si lo hubieran entendido, nadie estaba para bromas.
¿Puedes creer que fueron a tu casa los directores de la escuela a la que fuímos de niñas? Uta, no lo creía. Esos dos nos van a sobrevivir, caray. Y claro, todas las maestras estaban ahí, al pie de tu cruz. Me queda claro que puedes ver ahora -como Dios- el fondo de los corazones. Aunque pensándolo bien, espero que no lo veas todo, no te vayas a asustar, mira que algunos seres humanos no tenemos el alma tan limpia. Pero bueno, el caso es que yo sé que te das cuenta del duelo de todos los que te quieren,aquí, allá, acullá. Eres una mujer muy afortunada, ¿viste? Ese toque argentino no te lo podía negar. Me encantaba tu arremedado. 
Oye, que no dejaste la receta de la paella, me dijo tu hermana. ¿Qué te crees, mujer? ¡Encima te das esos lujos! Le propuse contactar a una médium para hacernos de los detalles, ¿cómo ves? Ya sé que suena estúpido, pero mira, la hice sonreír. Lo necesita. Está muy triste, la dejaste muy solita. Tus padres están tan rotos, chamaca, tan rotos. Confío en que encontrarán paz. Échales una mano. Ayúdanos a todos. Yo me estoy divorciando y parece que desfallezco. Es cansado, tan cansado. Pero mira, que te tengo a ti cuidándome, así que no está nada mal, ¿no?
Un abrazo, mija. Te escribo pronto.

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