30.1.11

¿Qué pasó después de contribuir al calentamiento global?

¿Qué pasó después de que estuve dando vueltas, rogando porque la canción fuese eterna y lamentando más el estado de mi relación que el de mis tripas? Al final, conduje a casa. Me metí en la cama y cuando ella despertó, tuvimos que hablar de cosas de rutina, porque el hecho de que sienta el corazón como un edificio descuidado no significa que la ropa se doble sola ni que las ollas se laven al compás de una canción de Walt Disney.
Y después, lo de siempre: las obligaciones de un matrimonio -casa, familia, trabajo, hijos- nos conducen a una charla que, en algún momento del día, termina siendo cariñosa. De ahí para adelante, como si no pasara a-b-s-o-l-u-t-a-m-e-n-t-e   n-a-d-a.
Cumplimos con los compromisos -cena con amigos- y nos comportamos como la pareja de siempre, atenta  una con la otra, solícitas, encantadoras... y eso, de verdad, que no se finge, lo sentimos, al menos yo lo siento. Pero al llegar a casa, los asuntos pendientes sin resolver me impiden dar el paso hacia adelante.
Ella insiste en que lo olvide; yo insisto en arreglarlo.
Y en ese impasse se me éstá yendo la vida hacia ningún puto lado.
Lo peor que puede pasar es que lo que siento por ella deje de crecer... ¿me estoy quedando ciega? No puede ser posible que no resista el paso de los años... y sin embargo, aquí, estoy, invisible.

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